Nunca había tenido buenos vecinos. Yo soy de Monterrey, de la ciudad más próspera de América Latina (lloren los chilangos y los paulistas porque los demás ni cerca). Vengo de una ciudad donde los vecinos y los amigos se convierten en familia, pero hasta que te aceptan en su círculo social. Si eres “fuereño”, eso puede llevarte años. En la casa lo comprobamos dos veces: cuando mamá y papá se fueron a vivir a allá en 1984 y cuando regresé por dos años en 2007.
Todo esto viene a colación porque sí, tengo una relación amor-odio con Argentina y sin embargo, aquí he hecho un círculo social que en México jamás tuve. ¡Mis vecinos se han convertido en mis amigos!
No es una nimiedad hacerte amigo de las personas que viven del otro lado de la pared. Eso jamás lo tuve en México. Y lo escribo en pretérito perfecto simple y no en pretérito perfecto compuesto porque eso de vivir en México ya fue. Espero que nunca más. Hacer comunidad es una maravilla, a mí me encanta.
Ahora voy con mi vecino al futbol, le doy tortillas de maíz y él me salva cuando quiero una chela a mitad de la noche y no tengo. Además, tienen a Agatha que es la novia de Panchito. Todos amigos.
Fue cumpleaños de Agustín, el muchacho de a lado (ya soy el decano, el mayor). La pasamos muy suave en el salón de fiestas del edificio conviviendo con su familia y otros vecinos.
La fiesta terminó a las 2am porque a esa hora se acaba el uso del SUM y comenzamos a recoger. Todo marchaba miel sobre hojuelas hasta que subí por el carrito para llevar cosas y la puerta de la casa no abrió. Ohhh man! Todo un show porque del otro lado Los Mariachis ladraban y aullaban, un escándalo. Así durante una hora. Al final Agustín aplicó la fuerza bruta y le pegó a la puerta y abrió por arte de magia. Ningún cerrajero quería venir. Finalmente se “apersonó” uno y obvi nos cobró las perlas de la virgen por ser sábado
La pasamos bomba con Agustín y Mica, Martu y Buga, y la familia del cumpleañero. A mí no me gusta vivir en este lugar porque estoy muy lejos de la acción. Soy rata de ciudad y los suburbios no son lo mío, pero aquí ya somos parte de un grupo y entonces pienso dos veces si me quiero ir.
Y eso es de lo que se trata el post de hoy. Qué padre es pertenecer a una comunidad, un lugar en el que te sientes bien.
Disclaimer: En el thumbnail de este post aparezco con playera de Racing de Avellaneda. Es un montaje de la chistoreta de Mica que trata de evangelizarme. Yo solamente le voy al campeón del mundo, el Chelsea.
Ya de salida.
Las fotos de abajo son del Año NUevo del 2020 y también son de otro circulo social de Buenos Aires en el que nos aceptaron. Bueno, la esposa ya era parte desde hace décadas, pero yo era nuevo. En las imágenes con los García Marín, nuestros vecinos de Palermo y mejores amigos de la familia de Corina en Argentina.
Se conocieron hace más de 40 años. Mi suegra se desmayó en la tienda y la vecina la ayudó. Desde ese momento, uña y mugre y esa amistad se heredó a otra generación. ¡Bien!





