Recordatorio: en este blog o lo que sea, no me fijo si repito palabras, si fallo en la sintaxis o si falta la coherencia. El objetivo no es escribir bien. La idea es expresarme tal cual y listo. Ni siquiera checo la ortografía antes de publicar. Sale en caliente para que no pierda su esencia. Dicho esto, vamos al chisme.
Mi primer viaje a Europa fue en mayo de 1993. Fuimos solamente cinco días a París. No tengo idea cómo surgió la idea de ese “tripas”, pero íbamos mamá, papá, Cachuchas al que en ese momento solamente se le conocía como Luis o Coco, y mi tío Toño (hermano de mamuchi y que en ese entonces tenía 19 años y ahhh qué coincidencia, una novia que estudiaba en París: Laura). Lo que sí me acuerdo es que lo hicimos en mayo porque era temporada baja y todo era más barato. Faltamos a la escuela (cosa que yo odiaba, pero bueeee).
En ese entonces si volabas por Estados Unidos por Delta o Continental, aterrizabas en Orly y no en CDG. Mi primer recuerdo europeo fue enterarnos que no llegaron las maletas. Ahora ya puedes trackearlas desde la app y te mandan notificaciones cuando ya están “en la panza del avión”, pero antes, de a tiro por viaje se perdían o acababan del otro lado del mundo.
Hacía frío y recuerdo que tuvimos que comprar ropa intempestivamente en un bazar de Pigalle. No era de segunda mano, pero recordando el lugar, ya llevaba unas buenas probadas. Elegí unas pantuflas con “peluchín” y juventud divino tesoro, hasta caminé con ellas durante horas.
Nos hospedamos en un hotel en Montparnasse que se llamaba Hotel Primavera. Aquí culpo a papá por no fijarse en la zona. Tengo vagos recuerdos. Todas las mañanas salía un grupo de niños de una escuela (École Hippolyte-Maindron, el nombre sílo tuve que Chatgipitear eh) que estaba enfrente a un parque a tomar el lunch. Además, fue la primera vez que vi un elevador con puerta manual en mi vida, de esos que tú tienes que abrirla. Y más importante aún: mi primer recuerdo del futbol europeo fue de un programa de Canal+ estilo Acción con el resumen de los goles del PSG. tremendo equipazo del brasileño Raí, David Ginola y George Weah, que a la postre fue presidente de Liberia.
Chequen mi outfit en esos días sin maleta. Se alcanzan a apreciar las pantuflas con las que recorrí medio París y sin una ampolla. La chamarra había sido una herencia de mi primo Punky. Cómo da vueltas la vida. Unos años después andaba en ese barquín de atrás vestido de traje festejando la Navidad con mi esposa, mamá y suegra. Ahhh recomiendo la cena de Bateaux Parisiens cuando anden por allá. La comida no está tan buena, pero es un momento memorable. El ambiente se pone chidongongo.
Otro de los pasajes que guardo fue el haber subido a la Torre Eiffel. Tantas veces en París y es la única vez que he subido al último nivel. Recuerdo que hay una recreación de la oficina de Gustave Eiffel y creo que te ponían la distancia desde ese punto a diferentes lugares del mundo.
Del tío Toño en el viaje casi no tengo recuerdos. Se me hace que se la pasó con la novia Laura. Piensa mal y acertarás. Eso sí, tenemos la típica foto sobre Campos Elíseos con el Arco del Triunfo de fondo. Tampoco me acuerdo del momento en que llegaron nuestras maletas.
Alguuuuuna que otra caminata parisina y ya. Lamentablemente es todo lo que recuerdo de ese viaje y por eso escribo aquí. Quiero que pasen los años y que estos maravillosos momentos no se borren de mi mente y la única forma a esta edad, es escribiéndolos. Tampoco me culpen, ya pasaron 33 años de mi primera vez en París. El tiempo no perdona.



